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Gusto por el guevo- 2era. Parte
By admin | Mayo 10, 2008
Es demasiado placer para Gabriel, siente de nuevo como la boca de Ricardo se habré para mamarle el guevón, que rico, papi, dice Gabi, rico, mi rey, te amo, te amo, dice, una y otra vez Gabriel, lo que para Ricardo es sorpresa, y en esto pone más empeño y empieza a buscar la próstata virgen de su amado Gabi, la encuentra, encuentra esa semillita que se quiere escurrir de entre sus dedos, la presiona, la masajee, Gabriel, esta como encendido, sudando, acelerado, y cada vez que su próstata es tocada, frotada, presionada, grita, grita, y grita de placer; en un momento, Ricardo absorbe su pene, con fuerza, con los labios
y ve como los cojones de Gabi se adentran a su cilindro, observa como se hincha, en ese momento entierra un segundo dedo, para presionar la próstata, y el pobre y vencido Gabi, libera su esperma en la boca de su amado Ricardo, sintiendo
el orgasmo más grande y fuerte de su vida, larga unos 4 o 5 chorros de lefa, de semen espeso y sabroso, el cual la boca de Ricardo no deja escapar, lo devora, se lo traga todo; Gabi, por unos instantes cierra sus ojos, y quiere volver
a calmarse, en esto Ricardo se levanta, quieta los audífonos de los oídos de Gabi, apaga el televisor, baja el voltaje de las luces, apaga el incienso de canela, y pone en el stereo una música muy sensual, y sugerente; Ricardo a sacado los dedos del culo, de Gabi, y lo a soltado de muñecas, tobillos y cintura; Gabi, aún no da muestras de vida, porque ha quedado envuelto en un sopor sexual,
nunca imaginado, donde sus sentidos han sido llevado a los extremos, al límite.
Su tacto, su piel, a sido estimulada por el experto masaje de Ricardo; su olfato por el penetrante olor de semen añejo del fetiche; sus oídos, por los gritos de placer, dolor, por las palabras sucias, y estimulantes de los amantes que se a cogido Ricardo; y su vista fue deleitada cuando su amigo cabalgaba a un chamaco bello, de proporciones hermosas, parecido a él, donde Ricardo le robaba
su virginidad; falta estimular el sentido del gusto, y es el momento en que Ricardo se para y le pone el guevo en frente de su boca, y le dice, Gabriel, habré la boca, abre los ojos, y mira el regalo que te tengo, Gabriel, cual autómata, obedece la voz de su amo, del hombre que lo ha llevado a experimentar lo que es el sexo entre machos, y saber el placer que puede sentir un hombre en manos
de un experto hombre y magnifico amante.
Al ver ese guevón, babeante, caliente, habré la boca y siente cuando Ricardo empieza a violarle la boca, siente el sabor a pene, el olor penetrante de los pendejos, y de ese falo que e resbala entre sus labios, saborea el liquido transparente que avecina la inminente eyaculación, y Gabi, está perdido chupando el guevo de su mejor amigo, de su consejero, de su colega, de su amigo, que
le orientaría en cuanto al mundo Gay, pero que no se imaginaba lo placentero y eterno de este viaje, de este cambio, de esta maravillosa experiencia, de este encontrar el gusto por los guevos. Ricardo se veía satisfecho, el haber
puesto como un tizón al bello Gabriel, haberlo dedeado, hacerlo participe de sus perversiones, de compartir su fetiche, de sus ataques sexuales, a algunos amiguitos, y de las grabaciones tan eróticas y estimulantes; en estos momentos Gabi, mamaba, la pinga de Ricardo como si lo hubiera hecho toda la vida, Ricardo le dice, es el instinto, de puta, de zorra, de perra en celo que tenemos todos
los machos, y que solo otro macho puede despertar cuando las condiciones están dadas; Ricardo esta conciente de que Gabi entiende todo lo que le dice y que el sabor y olor de su pene lo somete, a sus deseos más bajos, en esto le dice:
oye puta, ya casi me vengo y quiero que te bebas toda mi lechita, como la buena puta que sos, y Gabi, solo asiente con el cuello, Ricardo empieza la corrida y aprieta del cuello de Gabi, ante un gesto de dolor, su glande a traspasado
la campanilla, y Gabi, da una arcada, ahueca la garganta y el falo continua al esófago en donde recibe el primer chorro de semen espeso, puro, fuerte, de olor penetrante y rico, Ricardo va sacando su pene para empapar toda la lengua con el sabor de ese licor de vida, y continua, ante gritos de ambos, y la boca agitada, nerviosa, y tragadora de nuestro querido Gabriel, saboreando el semen.
Ricardo tiene un aguante inusual, y su erección se mantiene, va detrás de Gabi, le habré las piernas, mientas el termina de tragar el semen, y de sentir el sabor rico de la leche de Ricardo, en lo que da un grito de dolor ante la penetración
inesperada del guevo de Ricardo, Gabi, trata de liberar su culo y en esto Ricardo le asota el culo y lo somete enterrándole la verga hasta el fondo y le dice, corazón relájate, te voy a singar bien, como una buena perra puta, relájate
papi chulo, estas palabras aliviaron el sometido culo de Gabriel, mientras Ricardo con sabia maestría, se movía circularmente, para relajar aún más el esfínter del desvirgado culo de Gabi, estimular la próstata, y hacer sentir a Gabi, como una puta, como un hombre atravesado por otro, y por su propia voluntad, un hombre que esta aprendiendo a saborear y disfrutar de un buen guevo. Que rico no.
Ricardo inicia el mete y saca, enloquecedor y Gabi, está sintiendo sus entrañas, traspasadas, extendidas, por el grueso guevo que le trabaja su culo, esta siendo sometido por el guevo de su mejor amigo, que lo obliga a experimentar placeres
ocultos dentro de su ser; Gabriel esta experimentando sentimientos fuertes, muchas emociones; sintiendo extrema pasión, gustos inenarrables, y que luego deberá plasmar en su investigación, razonando los hechos vividos, pero desde una óptica académica, como lo es él.
Mientras no deja de sentir la constante invasión y sometimiento del guevo de su amigo, de su amado, del hombre que le ha hecho conocer el sabor de una buena verga, de un buen pene, de un guevo que lo ha va transportando al mundo del
placer, y del amor por los machos…Gabriel se ha convertido en una perra, que ahora recula, y que grita, jadea, gime y pide guevo por el culo, guevo por el culo, papi, así, así, dame guevo, dame tu leche, préñame como una puta perra, bandida, dame tu guevo;, Ricardo acelera el mete y saca y le agarra el pene a Gabi, que desde la penetración inesperada no se ha bajado y de dos sacudiones
empieza su segundo orgasmo, mientras Ricardo le dice, mami, te estoy dando tu lechita, y siente el calor que inunda sus entrañas, se desmadeja y cae, luego de venirse como un puto, como un buen puto, con una verga dentro del culo; cae rendido, sometido, enamorado, convertido en todo un puto, con sabor a semen en su boca; lleno de semen en el estomago y mucho semen en su culo, que rico papi.
Esta historia erótica aún no acaba, faltan muchas cosas por vivir, y de ahora en adelante a Gabriel se le abrirá un mundo de placer, amor, y experimentación homosexual.
Topics: Relatos de chicos gays |
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